Recursos
Fernando Murillo, director de IDUS-FADU-UBA: “Para incidir, los centros de investigación deben vincularse a proyectos que se sostengan en el tiempo”

Entrevistas | Si los centros de investigación quieren incidir en políticas públicas necesitan una estrategia de investigación que proporcione conjeturas y pistas de trabajo, que sirva al desarrollo de la investigación, pero simultáneamente proporcione insumos claves a la gestión.

 

 

 

 

[Nota del Editor: En octubre de este año se realizará Hábitat III, la tercera edición de una conferencia global que se realiza cada 20 años y que reflexiona sobre los logros y desafíos de la problemática del hábitat en el mundo. En este marco, entrevistamos a Fernando Murillo, Director del Programa de Investigacion Interdiseño para el Desarrollo Urbano Sustentable (IDUS) de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires y Presidente de la Asociación Civil Microenergia “Hábitat y Microempresa”. Nos indica factores a tener en cuenta para incidir en políticas de hábitat, modos deseables de financiamiento, logros de incidencia de Microenergía y desafíos de la temática que trabajan de cara al futuro. Esta entrevista fue realizada por Federico Frascheri.]

 

 

 

Federico Frascheri (FF): ¿Cómo se originó la iniciativa de Microenergía? ¿Cuáles son los productos de trabajo más relevantes realizados?

 

Fernando Murillo (FM): Microenergía surgió como la búsqueda de materializar un experimento que venía dándose en el campo de la investigación en modelos de planificación urbana-habitacional dirigidas al desarrollo humano. Nació en el año 2001 como respuesta a la profunda crisis social, económica e institucional que vivía por entonces la Argentina. Así, asoció a profesionales de distintas disciplinas con redes vecinales que intentaban generar ingresos y mejores condiciones de vida con sus propios esfuerzos. Sus productos más relevantes son viviendas y barrios “microempresarios” construidos con micro-créditos y acompañamiento técnico en temas de desarrollo urbano.

 

 

 

FF: ¿Cómo y dónde incidió en la agenda pública la acción de Microenergía? ¿Considera que hubo cambios de actitud, discursivos, de procedimiento, de contenido o de comportamiento a nivel externo en funcionarios públicos o la sociedad civil?

 

FM: Microenergía, junto al Programa de Investigación IDUS-FADU-UBA incidió en 12 municipios de la Argentina y 15 del resto de América Latina, a través de un esquema basado en apoyo a los vecinos con microcréditos y el desarrollo de una agenda dirigida a transformar áreas marginales en barrios microempresarios, con actividades generadoras de empleo a partir de lazos de cooperación. Más adelante, se aportaron los instrumentos facilitadores de procesos participativos de planificación territorial orientadores de la acción vecinal. 

 

Creo que sí hubo cambios de actitud, de procedimientos y de contenidos que pueden verificarse a lo largo del tiempo. Desde la crisis de 2001 casi todos los municipios del país incorporaron estrategias diversas de desarrollo local a partir de iniciativas barriales. También avanzó la cuestión de la planificación participativa. Asimismo, cabe señalarse que hubo retrocesos porque en muchos casos se incurrió en distorsiones en torno al uso de micro-créditos otorgado por parte del Estado, como forma de subsidio sin seguimiento ni control, a diferencia del accionar no gubernamental que da el puntapié inicial.

 

 

 

FF: ¿Qué factores condicionan y favorecen la incidencia en políticas públicas de los centros de investigación?

 

FM: Las mejores condiciones para que los centros de investigación incidan realmente en política es su vinculación a proyectos y prácticas sostenidas en el tiempo. El error recurrente es que los centros se relacionan con un determinado proyecto en un momento específico, lo cual implica el riesgo de que ese proyecto se vuelva irrelevante si transcurre demasiado tiempo. Por este motivo, creo que si los centros quieren incidir en políticas públicas necesitan una estrategia de investigación que proporcione conjeturas y pistas de trabajo, que sirva al desarrollo de la investigación, pero simultáneamente proporcione insumos claves a la gestión. 

 

Por ello desde el IDUS-FADU-UBA se trabaja en el desarrollo de distintas herramientas:

  • la “Brújula”, que incluye instrumentos generadores de datos claves para la investigación y la gestión urbano-habitacional,
  • “Participlán”, con diagnósticos expeditivos y participativos para la planificación territorial y audiencias de discusión y consenso público en torno a prioridades que el Estado y los vecinos necesitan encarar para avanzar en el cumplimiento de derechos humanos,
  • “Migraplán” que brinda una estrategia de planificación concertada de la expansión urbana y producción de hábitat popular con colectivos de migrantes,
  • “Postplán”,  incorporando evaluación integrada de los resultados de planes, programas y proyectos que surgen como resultado de esta batería de nuevos conceptos que emergieron como resultado de la mayor participación de vecinos y organizaciones sociales diversas.

 

 

FF: ¿Cómo se financia la iniciativa y cómo es deseable financiar la investigación?

 

FM: La iniciativa se financia a través de distintos medios, adecuados a los proyectos que lleva adelante. Microenergia surgió a partir del aporte de sus miembros y creció con el tiempo hasta atraer donaciones interesadas en apoyar nuestra visión y enfoque (la ONG Alemana, la fundación Holandesa “Ombú”, el Rotary Club Internacional, el World Justice Challenge, entre otros) así como recursos gubernamentales  (Ministerio del Interior de la Nación, Secretaría de Cultura). Pero muy especialmente, a partir del aporte en trabajo y especies de los vecinos, en todos los casos una condición imprescindible impuesta por la organización para involucrarse con un determinado barrio.  

 

Es deseable financiar la investigación con recursos destinados a tal fin, como los que se encuentran disponibles en organismos nacionales e internacionales. Muchas veces esto exige que quienes se dediquen a esa tarea se encuentren insertos en organismos acreditados, que cuenten con tradición epistemológica, metodología y recursos humanos disciplinados para desarrollar el proyecto y que tengan capacidad para diseñar una estrategia de transferencia adecuada y legítima para responder a los intereses de grupos afectados en sus derechos humanos básicos. Cuando esto no es posible porque no hay recursos disponibles, es aceptable y legítimo investigar utilizando fondos privados o de organismos internacionales en tanto se dejen en claro los objetivos  y compromisos del donante.

 

 

FF: ¿Cuáles son las buenas prácticas o lecciones aprendidas de estos procesos de trabajo y vinculación con los funcionarios públicos?

 

FM: Las buenas prácticas que pueden recogerse de tales ejercicios pueden englobarse dentro de tres áreas claves: Planeamiento participativo, promoción progresiva de derechos humanos fundamentales y sustentabilidad urbana-habitacional. Las lecciones aprendidas aluden al mayor consenso alcanzado en torno a la imprescindible presencia de los sectores populares destinatarios de las políticas públicas en las decisiones claves.  

 

 

 

FF: ¿Cuáles son los desafíos en materia de política de hábitat y vivienda en los centros de investigación de cara al futuro?

 

FM: Creo que los desafíos en materia de política de hábitat y vivienda están actualmente focalizados en la resolución de tres cuestiones claves. En primer lugar, la inclusión de las personas que viven en asentamientos informales, villas miserias, hoteles pensión, inquilinatos y otras formas de hábitat sub-estándar, con bajos niveles de acceso a servicios públicos esenciales como el agua, saneamiento y la energía y posibilidades de disponer de un refugio seguro donde vivir sin enfermarse.

 

En segundo lugar, la producción de vivienda asequible para los sectores de menores ingresos. Se advierte la creciente brecha que existe entre sus ingresos decrecientes frente a los costos crecientes de producción de hábitat, fruto del alza del valor de los terrenos, materiales de construcción, etc. Es fundamental trabajar una buena estrategia de asignación del recurso vivienda de modo de asegurar que los necesarios subsidios lleguen a la población que realmente los necesite y la política de vivienda produzca oferta donde sea necesaria.

 

La tercera cuestión clave alude a la necesidad de crear la infraestructura necesaria para que los barrios populares puedan desarrollar sus propias iniciativas de desarrollo local. Un complejo habitacional que no considera de qué van a trabajar sus residentes, como desgraciadamente son casi todos los casos, puede resolver el problema de la vivienda, pero al no intentar responder la cuestión del ingreso y el empleo, resulta insatisfactoria en relación a las necesidades integrales de la gente. Por eso, la mayoría de los complejos se ven rodeados de informalidad, espacios preferidos por los pobres, pues es allí donde pueden llevar a cabo actividades que les den ingresos. El desafío es generar mecanismos para que los productos de los sectores populares accedan a mercados rentables, Independientemente de donde vivan.

TAGS:
Comunicación
Desarrollo de capacidades
Desarrollo de fondos
Incidencia
Investigación
SHARE:
BUSCADOR AVANZADO